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EL niño interior

El niño interior

Seguramente has escuchado o leído muchas veces, esto de que tenemos que sanar a nuestro niño interior para poder ser felices o llevar una vida equilibrada. Pues bien, esta afirmación no es más que una falacia: lo que en realidad debemos lograr, es trabajar para sanarnos a nosotros mismos, personas adultas, dejando atrás ese pasado que nos hizo daño.

¿Sientes que tienes heridas emocionales que te está costando cicatrizar? Tal vez, todavía no has dado los pasos en el camino correcto hacia la verdadera sanación. Es hora de que te tomes un tiempo para reflexionar y encontrar el abordaje adecuado para esos conflictos interiores que reclaman tu atención.

El famoso mito del “niño interior”

Por desgracia, muchas personas tienen normalizado este mito del niño interior. Un razonamiento así carece de toda lógica: ¿quién, habiendo llegado a la mediana edad o incluso a la vejez, querría seguir dolido por lo que hicieron o dijeron sus padres hace tantos años atrás? Es preciso quitarse la venda de los ojos y repensar a los propios padres como lo que realmente son o han sido: seres humanos.

Con sus errores y aciertos, sus falencias, su ignorancia e incluso, con su propia historia detrás; cada ser humano carga con todo esto y, por si fuera poco, debe ocuparse de criar a otras personas: los hijos. Muchas veces no nos damos cuenta de ello hasta que nosotros mismos tenemos descendencia. Sin embargo, pensar que nuestros padres son los culpables de todos nuestros males, es caer en un victimismo que nos limita y nos condiciona.

Si constantemente estamos recreando el pasado, propendemos a la depresión, como a su vez, mirar siempre hacia el futuro nos vuelve ansiosos. A la vez, si no podemos centrarnos en el presente, no podremos tomar decisiones acertadas ni permitirnos experimentar con plenitud nuestras emociones. En cambio, deberíamos procurar en centrarnos en el presente: en cómo nos sentimos hoy, cómo nos estamos conectando con nuestra interioridad, y tomar las riendas de nuestra vida cada día.

El Coaching NeuroBiológico nos permite abandonar el dañino rol de víctimas de ese supuesto niño interior (léase: nuestras vivencias de la infancia), y nos invita a trabajar de manera activa para liberarnos de cualquier condicionamiento del pasado. Nos invita a convertirnos, nada más y nada menos, que en los protagonistas de nuestras vidas.

Coaching NeuroBiológico para abandonar el sufrimiento

El mito del niño interior ha provocado consecuencias graves en miles de personas. Cada vez que tu mente recuerda algo doloroso que te sucedió en la infancia, revives la situación como si estuviera repitiéndose en el momento presente, y experimentas las mismas emociones negativas. Frustración, odio, culpa, miedo, soledad, abandono… esos antiguos sentimientos te invaden y siguen arruinándote la vida.

De alguna manera, estás reproduciendo el sufrimiento del pasado trayéndolo a colación en el presente. Recuerda: tú ya no eres ese niño. Ya no tienes la vulnerabilidad, la ignorancia, la dependencia y la indefensión de los primeros años de la infancia. Eres un adulto, una persona que ha alcanzado ciertos aprendizajes y se ha hecho de armas para enfrentar la vida. Y debes actuar, pensar y sentir como tal.

Esto no es otra cosa que alcanzar la madurez. Pero si sientes que tienes las manos atadas por antiguos condicionamientos, y que no eres capaz de soltar la mochila del pasado, es hora de tomar medidas. En estos casos, el Coaching NeuroBiológico te puede ayudar a trabajar para “desprogramar” ideas, sentimientos y conductas adquiridos. De esta forma, ante cada situación que se te presente en la vida, no será tu niño interior quien estará respondiendo a ella, sino un adulto libre, consciente y seguro.

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